¿Qué me compro un jamón o una paletilla?

Una de las principales dudas que tenemos a la hora de hacernos con una pieza, es si comprar un jamón o decantarnos por una paletilla. Hoy quiero compartir con vosotros algunos aspectos que os ayudarán a tomar esa decisión.

Lo primero que tenemos que saber es que el jamón proviene de la pata trasera del cerdo y la paletilla de la delantera. Esto ya nos puede proporcionar una imagen visual de cada una de las piezas. Si lo comparamos con los humanos, es como si estuviéramos hablando de una pierna (jamón) o de un brazo (paletilla). Las formas y características son completamente diferentes.

¿Qué aspectos podemos tener en cuenta a la hora de decidirnos por uno u otro?

1)    Tamaño: El jamón es más grande y alargado, y contiene una mayor proporción de carne que la paleta.

2)    Precio: El precio por kilo del jamón es siempre más elevado que el de la paleta, siempre que hablemos de piezas de las mismas calidades.

3)    Rendimiento: Aquí hay factores que pueden afectar al rendimiento y optimización de una pieza como la curación, el tipo de pieza que sea y el cómo cortes esa pieza… todo esto influye directamente en lo que sacarás de ella. De entrada una paleta tiene más desperdicio en huesos y grasa si lo comparamos con un jamón. Las cifras que se manejan aproximadamente en el sector profesional es de un rendimiento de entre el 45% y el 50% para el jamón y de entre el 35% y el 40% para la paleta.

4)    Tipo de consumo: Es importante saber cuántas personas y en qué tiempo vamos a consumir la pieza. La paleta se recomienda para cuando es una unidad familiar pequeña. No es lo mismo tener una pieza de jamón de 7 kilos para dos personas que una paleta de 5 kilos. Si sois pocas personas y vais a hacer un consumo en casa prolongado, en ocasiones es recomendable optar por una paleta o bien, por un jamón pequeño. Si tienes la pieza abierta durante mucho tiempo sin consumirse podría secarse en exceso y al final no la aprovecharías.

5)    El corte: La paleta es más complicada de cortar ya que la forma y posición de sus huesos nos dificultan algo más el camino que con un jamón. En ocasiones muchos de vosotros me comentáis que no os gusta la paleta porque es muy complicada de cortar. Esto es como todo, hay que conocer muy bien su morfología para poder disfrutar de su corte.

Yo en casa consumo tanto paleta como jamón, creo que ambas tienen su punto, pero tengo muy claro qué espero de una pieza y de la otra. La paleta tiene más huesos y más grasa en comparación con un jamón, pero precisamente por eso, suele ser más intensa y sabrosa. La mayoría de las quejas respecto a la paleta es porque muchos consumidores esperan encontrar un jamón en pequeño… esto es un gran error. Solo tienes que conocerla un poco mejor y tener claro el producto que tienes delante y cuáles son sus posibilidades.

Elegir entre un jamón o paletilla al final es una cuestión personal, ambas opciones tienen sus pros y sus contras, pero las dos tienen algo en común, te harán disfrutar de una experiencia gastronómica única 😉

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